Cómo redactar una carta de presentación
En corto: Una carta de presentación útil ocupa media página, no repite el CV y responde a una sola pregunta: por qué tú y por qué esta empresa. Aquí tienes la estructura, un ejemplo completo y lo que conviene evitar.
La carta de presentación tiene mala fama porque la mayoría son intercambiables. Se escriben en diez minutos, repiten el currículum en prosa y terminan pidiendo una oportunidad. Una carta así no resta, pero tampoco aporta nada.
La que sí funciona hace algo que el CV no puede hacer: explicar el vínculo entre una persona concreta y una empresa concreta.
La pregunta a la que responde
Toda carta útil contesta a esto: por qué tú y por qué esta empresa. Si al terminar de escribirla podrías cambiar el nombre de la empresa por otro sin que nada chirríe, la carta no está haciendo su trabajo.
Estructura, párrafo a párrafo
Encabezado. Tu nombre, correo y teléfono. Debajo, ciudad y fecha, y el nombre de la empresa. Nada más. No hace falta la dirección postal.
Saludo. Si conoces el nombre de la persona responsable, úsalo: «Estimada Marta Ruiz:». Si no, «Estimado equipo de Agencia Mediterránea:». Buscar ese nombre en LinkedIn cuesta dos minutos y se nota.
Primer párrafo: por qué escribes. Puesto al que optas, dónde has visto la oferta y —esto es lo importante— una razón concreta por la que esa empresa te interesa. Concreta significa que solo pueda decirse de ellos: una línea de producto, un tipo de cliente, un proyecto público, una forma de trabajar.
Segundo párrafo: tu prueba. Un logro, uno solo, contado con contexto y resultado. Es preferible una historia bien explicada que cuatro méritos enumerados, porque una historia demuestra cómo piensas.
Tercer párrafo: el encaje. Coge dos o tres requisitos de la oferta y enlázalos con lo que sabes hacer. Aquí es donde conviene usar las palabras exactas de la oferta.
Cierre. Disponibilidad y una petición clara de entrevista. Ni exigente ni suplicante.
Despedida. «Un cordial saludo» sirve casi siempre. «Atentamente» para entornos muy formales.
Ejemplo completo
Lucía Fernández Ortega lucia.fernandez@correo.com · +34 600 12 34 56
Valencia, 8 de agosto de 2026
Agencia Mediterránea
Estimada Marta Ruiz:
Le escribo en relación con la oferta de técnica de marketing digital publicada en su página de empleo. Me interesa especialmente porque lleváis dos años trabajando casi en exclusiva con comercio local, y ese es justo el tipo de cliente con el que quiero especializarme: presupuestos ajustados donde cada euro invertido tiene que justificarse con datos.
Durante mis prácticas en una agencia valenciana llevé las redes de tres clientes pequeños durante seis meses. Empecé publicando sin criterio, como me habían enseñado, y a los dos meses monté un panel en Looker Studio para ver qué formatos funcionaban de verdad en cada cuenta. El alcance mensual medio pasó de 4.000 a 11.000 y, más importante, pudimos explicarle a cada cliente por qué.
La oferta menciona analítica en GA4, redacción de contenido y gestión de campañas en Meta Ads. Los tres los he trabajado en ese contexto: tengo la certificación de Google Analytics 4, redacté 24 artículos optimizados para búsqueda y gestioné campañas de Meta con presupuestos de entre 200 y 800 euros al mes.
Estoy graduada en Publicidad y RR. PP. y disponible de forma inmediata. Estaré encantada de comentar mi candidatura en una entrevista cuando os venga bien. Gracias por vuestro tiempo.
Un cordial saludo, Lucía Fernández Ortega
Fíjate en tres detalles. El primer párrafo dice algo que solo se puede decir de esa agencia. El segundo cuenta un error inicial y cómo lo corrigió, lo que resulta mucho más creíble que un logro impecable. El tercero usa las palabras literales de la oferta.
Errores que hacen que se descarte
- Repetir el CV en prosa. Si quien lee ya tiene tu currículum adjunto, contarlo otra vez es hacerle perder el tiempo.
- Hablar solo de lo que tú quieres. «Busco una empresa donde crecer profesionalmente» no le resuelve un problema a nadie.
- Dejar el nombre de otra empresa. El fallo más común al reutilizar cartas, y el más letal. Revisa siempre el nombre y el puesto antes de enviar.
- Adjetivos en lugar de hechos. «Soy una persona proactiva y resolutiva» no se puede comprobar. «Monté un panel para ver qué funcionaba» sí.
- Un tono que no encaja. Escribir a una administración pública como si fuera una startup, o al revés.
- Longitud excesiva. Una página entera se lee en diagonal; media página se lee.
Adaptarla sin escribirla desde cero cada vez
Lo que se reutiliza es la estructura, no el texto. Guarda una versión base y cambia siempre estas tres cosas en cada candidatura:
- La razón concreta del primer párrafo.
- El logro del segundo, eligiendo el que mejor encaje con esa oferta.
- Las palabras del tercero, tomadas de la descripción del puesto.
Con eso, cada carta te llevará diez minutos en lugar de cuarenta y no parecerá una plantilla.
Candidatura espontánea
Cuando no hay oferta publicada, el primer párrafo cambia: en lugar de citar la vacante, tienes que justificar por qué escribes. Funciona bien identificar algo que la empresa está haciendo (una apertura, un producto nuevo, una expansión) y conectar tu perfil con ello. Y siempre conviene proponer algo concreto: «me gustaría poder comentarlo en una llamada de quince minutos» es más fácil de aceptar que «quedo a su disposición».
Móntala en unos minutos
El generador de carta de presentación te va pidiendo estas piezas una a una y monta el borrador con esta misma estructura. El texto es editable directamente, así que puedes ajustarlo hasta que suene a ti. Y si aún no tienes currículum, empieza por el generador de CV.
Preguntas frecuentes
¿Sigue haciendo falta la carta de presentación?
Depende del canal. En portales de empleo con formulario, muchas veces ni se lee. En candidaturas por correo, procesos de administración pública, ONG, sector educativo y candidaturas espontáneas, sí pesa. Cuando el formulario ofrece un campo opcional de mensaje, escribir tres frases concretas casi siempre suma.
¿Cuánto debe ocupar?
Entre 200 y 300 palabras. Media página. Si llega a la página completa, es que estás repitiendo el currículum.
¿A quién la dirijo si no sé el nombre?
«Estimado equipo de [empresa]:» funciona bien y evita el anticuado «Muy señores míos». No uses «A quien corresponda».